Si bien muchas personas relatan la experiencia de tener imágenes mentales, fundamentalmente de tipo visual, ha costado mucho que las imágenes alcancen el rango de constructo científico. Actualmente hay bastante consenso en Psicología Cognitiva acerca de que las imágenes son representaciones analógicas con una similitud estructural con aquello que representan y no meras experiencias subjetivas, cuyo sustrato corresponde a un código abstracto e inaccesible a la conciencia.
Las imágenes no son sólo un tipo de código destinado a favorecer el recuerdo, sino que parecen desempeñar un papel central en el pensamiento creativo. Las imágenes permitieron a Galileo y Einstein, realizar “experimentos mentales” que les proporcionaron los fundamentos conceptuales para sus teorías físicas (Holton, 1972; Shepard, 1978). La elaboración matemática de la teoría de la relatividad de Einstein fue posterior al proceso de comprensión visual, el mismo asegura: “mi capacidad, mi destreza particular, reside en visualizar los efectos, consecuencias y posibilidades... ”(Holton, 1972:110). El carácter dinámico y flexible de las imágenes las hace un instrumento idóneo para generar “modelos espaciales” que puedan dar lugar a auténticos descubrimientos.
Durante bastante tiempo las imágenes fueron desestimadas como objeto de estudio. En el siglo XIX, Galton solicitó a un grupo de científicos y universitarios que formaran una imagen de su mesa de desayuno y la describiesen, como la mayoría de los sujetos fracasaban en la tarea concluyó que las imágenes eran una mera invención de los poetas. Un escepticismo similar lo encontramos en Watson, que considera a las imágenes como supersticiones de "nuestro fondo salvaje". En 1948, en plena vigencia del conductismo, Tolman publicó el artículo "Mapas cognitivos en ratas y hombres" enfrentándose a las interpretaciones conexionistas del aprendizaje de laberintos. En su lugar propone un tipo analógico de representación denominado mapa cognitivo, que guía la conducta del organismo en su medio. Sus resultados se adelantan dos décadas a las investigaciones sobre mapas cognitivos de Kosslyn y otros.
El inicio de una etapa de investigación sistemática en torno a la imagen tiene lugar cuando Paivio publica en 1971 su obra “Imagery and verbal processes". Paivio sostiene la existencia de dos formatos representacionales: el sistema verbal y la imaginación. Ambos sistemas están estrechamente interconectados y actúan conjuntamente pero tienen propiedades estructurales y funcionales diferentes. La hipótesis dual de Paivio establece las propiedades diferenciales entre las imágenes y el sistema verbal, que permitirían justificar la dualidad de constructos.
En la descripción de Kosslyn (1996:5) una representación proposicional es una "sentencia mental" que especifica el significado de una oración; puede contener una relación que suele llamarse predicado y estar compuesta de una o más entidades llamadas argumentos. Los elementos básicos de una representación proposicional son símbolos, pero no se trata de una oración en el lenguaje natural. La notación y terminología que utiliza permiten inferir que Kosslyn adopta la lógica de predicados para las representaciones proposicionales.
En la descripción de Kosslyn (1996:5) una representación proposicional es una "sentencia mental" que especifica el significado de una oración; puede contener una relación que suele llamarse predicado y estar compuesta de una o más entidades llamadas argumentos. Los elementos básicos de una representación proposicional son símbolos, pero no se trata de una oración en el lenguaje natural. La notación y terminología que utiliza permiten inferir que Kosslyn adopta la lógica de predicados para las representaciones proposicionales.
En términos generales, las representaciones proposicionales son consideradas como entidades explícitas, discretas, abstractas y semánticas (de Vega, 1984:263) que representan el contenido ideacional de la mente en una forma que no es específica de ningún lenguaje. Su carácter abstracto reside en que no se trata de representaciones análogas como un dibujo o una imagen, el carácter semántico significa que representan conceptos y relaciones entre ellos. Las representaciones proposicionales son amodales, es decir no están ligadas a ninguna modalidad sensorial específica, mientras las representaciones analógicas si lo están. Por ejemplo las imágenes pueden ser visuales, auditivas o táctiles. Son discretas porque se componen de elementos discretos, mientras las imágenes son continuas. Las proposiciones poseen una determinada estructura sintáctica, que se fija a partir de reglas, sin embargo esta estructura es arbitraria, podría ser cualquier otra en la medida en que no se requiere un paralelo con la realidad.
Las imágenes son un formato representacional o una clase de estructura de datos de nuestro sistema cognitivo, decir que el formato de imágenes es analógico implica que la imagen de un objeto tendrá que parecerse en forma, tamaño y orientación a aquello que se está representando. Las investigaciones de Kosslyn, basadas en la idea anterior, estudian los procesos que se dan en la memoria activa (MCP), que es una memoria operativa en la que se seleccionan, organizan y ejecutan heurísticas de resolución de problemas y toma de decisiones. La generación, recuperación exploración, interpretación y las transformaciones dinámicas de imágenes se resuelven en MCP. Las personas elaboran imágenes mentales (Shepard, 1978; Kosslyn, 1986, 1996) pudiendo someterlas a una transformación mental, estructural y funcional. Este carácter transformador de las imágenes es extraordinario y a diferencia de la percepción visual no depende del ambiente, es claramente constructivo.
Las imágenes son un formato representacional o una clase de estructura de datos de nuestro sistema cognitivo, decir que el formato de imágenes es analógico implica que la imagen de un objeto tendrá que parecerse en forma, tamaño y orientación a aquello que se está representando. Las investigaciones de Kosslyn, basadas en la idea anterior, estudian los procesos que se dan en la memoria activa (MCP), que es una memoria operativa en la que se seleccionan, organizan y ejecutan heurísticas de resolución de problemas y toma de decisiones. La generación, recuperación exploración, interpretación y las transformaciones dinámicas de imágenes se resuelven en MCP. Las personas elaboran imágenes mentales (Shepard, 1978; Kosslyn, 1986, 1996) pudiendo someterlas a una transformación mental, estructural y funcional. Este carácter transformador de las imágenes es extraordinario y a diferencia de la percepción visual no depende del ambiente, es claramente constructivo.
Hay un debate psicológico en torno a las representaciones mentales, protagonizado por imagistas versus proposicionalistas. El primer grupo con defensores como A. Paivio, R. Shepard y S. Kosslyn (apud. Johnson Laird, 1983:147), sustenta que las imágenes son representaciones tipo escena y que son bastante diferentes de las representaciones proposicionales. El segundo grupo integrado por Baylor, Z. Pylyshyn y Palmer (apud. Johnson-Laird, 1983:147), argumenta que las imágenes son epifenómenos y que existe una única forma básica de representación mental: la proposicional. Esta discusión tiene antecedentes filosóficos y epistemológicos antiguos desde los empiristas Locke, Hume y Berkeley, hasta los más recientes filósofos del lenguaje como Wittgenstein.
Para Kosslyn (1986) los argumentos contra la imagen se originan en una concepción equivocada de la metáfora de la figura. A partir de la analogía entre la visión y el imaginamiento, se infiere que las imágenes se perciben como figuras y se almacenan en la memoria, como si fueran una fotografía instantánea que se guarda en un álbum de fotos. Luego, experimentar una imagen consistiría en recuperar y examinar una de estas fotografías mentales. Por el contrario, las imágenes pre-organizan los objetos y sus propiedades, cuando se recupera parte de una imagen, no es una parte aleatoria, no es como romper un rincón de una foto en la cabeza. Más bien las imágenes parecen organizarse en partes de significado, que se recordarán en términos de relaciones espaciales a través de ellas.
En la contienda proposicionalistas-imagistas, las proposiciones se consideran apropiadas para representar el conocimiento, porque lo que conocemos del mundo es un conjunto de hechos o afirmaciones que tendrán un valor de verdad. Por el contrario, al considerar a las imágenes como "figuras mentales", y asociándolas al argumento de Wittgenstein, (no hay nada intrínseco en un dibujo de un hombre subiendo una colina que prevenga a uno de interpretarlo como una figura de un hombre deslizándose colina abajo, caminando hacia atrás) se concluye su insuficiencia para representar conocimiento sobre el mundo. En realidad, la mera posesión de representaciones formales o analógicas no constituye conocimiento, porque en ambos casos se requiere de una mente que las interprete. Lo importante es que las imágenes pueden contener información desde la que el conocimiento puede ser derivado.
Las imágenes visuales se parecen a la experiencia real de ver algo, en el caso de imágenes mentales, estas representaciones se recuperan o se forman en la memoria y no de la estimulación sensorial inmediata. En este sentido, suele hablarse de "los ojos de la mente" como un procesador que interpreta las representaciones casi-pictoriales, (es decir aquellas que subyacen a nuestra experiencia perceptual) en términos de categorías conceptuales.
Cuando este proceso interpretativo se aplica a recordar información perceptual en lugar de información que viene de los sentidos, entonces lo que se experimenta es una imagen en lugar de un percepto. La percepción es un proceso de reducción de información en el cual un conjunto caótico de sensaciones son reducidas a una forma más simple y organizada, este proceso reorganizativo genera nuestras percepciones estructurándolas en unidades correspondientes a objetos y a propiedades de los objetos. Estas grandes unidades pueden ser almacenadas y más tarde ensambladas como imágenes, que se experimentan como entidades casi pictoriales.
Según Kosslyn, (1986:32) las imágenes:
1) No contienen relaciones distintivas identificables, las relaciones sólo emergen del conglomerado de componentes que se están representando.
2) No contienen argumentos primitivos discretos, los componentes de una imagen no son entidades discretas que se relacionan unas con otras de maneras precisas. Una imagen de una caja, puede descomponerse en caras, bordes, etc., pero estos no son argumentos elementales de ella.
3) No parecen tener una sintaxis. Cualquier sintaxis que establezca que una figura está "bien formada", dependerá de alguna clase de interacción con componentes semánticos, una imagen es una "imagen de". Es posible crear figuras no condicionadas por las leyes que regulan la naturaleza de los objetos de mundo, como las figuras imposibles de Escher. El significado de una imagen se asigna por procesos que trabajan por encima de la representación y no son inherentes a la representación en sí.
4) Las imágenes no son abstractas en el sentido en que lo son las proposiciones. Una imagen de un dibujo será diferente si proviene de una descripción hablada o desde otra imagen.
2) No contienen argumentos primitivos discretos, los componentes de una imagen no son entidades discretas que se relacionan unas con otras de maneras precisas. Una imagen de una caja, puede descomponerse en caras, bordes, etc., pero estos no son argumentos elementales de ella.
3) No parecen tener una sintaxis. Cualquier sintaxis que establezca que una figura está "bien formada", dependerá de alguna clase de interacción con componentes semánticos, una imagen es una "imagen de". Es posible crear figuras no condicionadas por las leyes que regulan la naturaleza de los objetos de mundo, como las figuras imposibles de Escher. El significado de una imagen se asigna por procesos que trabajan por encima de la representación y no son inherentes a la representación en sí.
4) Las imágenes no son abstractas en el sentido en que lo son las proposiciones. Una imagen de un dibujo será diferente si proviene de una descripción hablada o desde otra imagen.
Las imágenes visuales, son especiales ya que parecen "pintar" información y tienen las siguientes propiedades:
1) Ocurren en un medio espacial, posiblemente similar al espacio de coordenadas Euclídeo. Esto no significa que literalmente exista una pantalla en la cabeza sino que el modo de acceso a la información parece preservar las dimensiones del espacio físico. Un ejemplo de esto es un arreglo bidimensional simple almacenado en la memoria de una computadora, no hay una matriz física en el banco de memoria, pero por la manera en que las celdas son recuperadas se podría hablar de relaciones entre celdas, como adyacencia, distancia u otras propiedades geométricas.
2) Las imágenes son patrones formados por alteración del estado local de las regiones en el medio espacial interno. El patrón es un mapa topográfico del objeto representado tal que: a) cada porción local (conjunto de puntos contiguos) de la imagen corresponde a una porción local del objeto como se vería desde un punto de vista particular, y b) el intervalo de relaciones entre las porciones de la imagen representa implícitamente el intervalo de distancias entre las correspondientes partes del objeto representado.
3) Las imágenes no solo dibujan información sobre el espacio extendido sino también sobre la apariencia de las propiedades superficiales de los objetos, como textura y color.
2) Las imágenes son patrones formados por alteración del estado local de las regiones en el medio espacial interno. El patrón es un mapa topográfico del objeto representado tal que: a) cada porción local (conjunto de puntos contiguos) de la imagen corresponde a una porción local del objeto como se vería desde un punto de vista particular, y b) el intervalo de relaciones entre las porciones de la imagen representa implícitamente el intervalo de distancias entre las correspondientes partes del objeto representado.
3) Las imágenes no solo dibujan información sobre el espacio extendido sino también sobre la apariencia de las propiedades superficiales de los objetos, como textura y color.
Lo más relevante de las afirmaciones realizadas, es que además de establecer propiedades de la representación en sí, establecen que existe un proceso interpretativo para "ver" las propiedades. El siguiente diagrama sintetiza los resultados empíricos obtenidos por Kosslyn y luego simulados en su modelo computacional.
El primer nodo afirma que las imágenes no son epifenómenos, existe evidencia empírica acerca de que: 1) la imagen es cuasipictórica porque reproduce gráficamente aquello que representa, 2) si la imagen representa un objeto, el tamaño y la orientación del mismo deben representarse en ella y además deben afectar el procesamiento de la información, 3) si la imagen reproduce la extensión espacial, entonces debería preservar las distancias métricas entre las partes de los objetos y esto debería afectar el tiempo de procesamiento 4) si las imágenes tienen extensión espacial, entonces deberían poseer también límites espaciales y “desbordarse” en el procesamiento.
El segundo nodo del árbol indica que las imágenes se almacenan y se recuperan secuencialmente en la memoria. Esto no implica que las partes no se almacenen como unidades o totalidades de significado, según lo establece el tercer nodo. La explicación acerca de cómo se construyen imágenes a partir de unidades significativas almacenadas en la memoria de largo plazo, es un aspecto que la teoría debe aún explicar.
El último nodo se relaciona con el origen de las imágenes, la cuestión abordada es si las imágenes se construyen sólo a partir de la integración de unidades perceptuales o sí la construcción de una imagen refleja una interacción entre información descriptiva y perceptiva. La teoría del procesamiento de imágenes debe poder explicar como se efectúa esa interacción, es decir cómo construir una imagen a partir de la información almacenada en la memoria y cómo utilizarla en tareas cognitivas.
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